Una
hipoteca representa, sin duda, una de las decisiones financieras más
importantes en la vida de cualquier persona y por lo mismo, al solicitarla,
debes estar al tanto de todos sus detalles para comprender los pasos a seguir, así
como de las acciones que se llevarán a cabo durante este proceso.
Es
importante aclarar que pedir una hipoteca para adquirir una vivienda se traduce
en un préstamo que una entidad financiera te brinda a mediano o largo plazo, el
cual irás liquidando en cuotas mensuales con intereses fijos o variables,
dependiendo de las cláusulas que se establezcan en dicho acuerdo.
Los
requerimientos para obtenerla dependen de cada institución crediticia, sin
embargo, hay un par que resultan imprescindibles para todas: contar con buenos
antecedentes financieros y antigüedad laboral comprobable.
En
México, los bancos ofrecen servicios hipotecarios, pero también existen dependencias
sociales como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los
Trabajadores (INFONAVIT) o el Fondo de la Vivienda del ISSSTE (FOVISSSTE) que
brindan subvenciones de distinto tipo a los trabajadores. ¿Cuál de estas alternativas
es la mejor?, no hay una respuesta fija, pues depende mucho de las necesidades,
intereses y de la situación monetaria actual de cada persona. Puede ser que
seas un cliente preferente de cierta institución y te ofrezcan mejores
beneficios o, por el contrario, que no cubras con los requisitos bancarios y
debas acercarte a instancias como el INFONAVIT o el FOVISSSTE para conseguir
este apoyo. Sea cual sea tu situación, sí es recomendable que sepas lo que
quieres, es decir, es importante que consideres el costo de la vivienda, por
ejemplo, para que tengas una idea de cuánto dinero necesitas pedir. También existen
tablas de amortización para que poseas un panorama claro de los pagos que deberás
ir cubriendo mes con mes.
Expertos
financieros recomiendan que, ante todo, pongas mucha atención en el Costo Anual
Total (CAT), ya que esta cifra te dará una idea de la cantidad que realmente
pagarás todo el año, y decimos que te da una idea porque cada CAT varía con
base en el monto total del crédito, la tasa de interés y las comisiones que
establecen las distintas instituciones financieras.
Recuerda,
el crédito ideal para ti y tus necesidades surge a partir de cuánto puedes
pagar al mes, si tienes deudas o no, si incorporas a alguien dentro de él,
cuánto te van a prestar y, en sí, de la vivienda como tal. Toma en cuenta que incluso
hay promociones hipotecarias que ofrecen algunos bancos, donde te recompensan
por pagar en tiempo y forma bajando la tasa de interés, con la finalidad de que
tu deuda disminuya y la saldes en el menor tiempo posible. Lo importante es que
realices una búsqueda exhaustiva para encontrar la mejor opción para ti.
Si
recientemente solicitaste una hipoteca, y aún no inician tus esquemas de pago,
es probable que el primer monto para comenzar la liquidación de la misma sea un
poco más elevado que los siguientes, dado que algunas instituciones bancarias
pueden requerir como anticipo ―aunque no es muy común― de hasta un 20% o 50%
del valor de la vivienda. Por ello debes tener muy presente que la cuota total
a la que te estás comprometiendo no duplique el monto de tus ingresos anuales.
Compara
instituciones y si ya te decidiste por alguna, no olvides que el compromiso con
ella será por un periodo prolongado de tiempo, y en caso de que en un momento
dado no puedas solventar estos pagos, ten presente que no es fácil «congelar» ni mucho menos cancelar la cuota a la que te has
comprometido. Por eso, para evitar esta situación, te recomendamos informarte para
que tomes la decisión que más te convenga.



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