Frases
como «alquilar es tirar el dinero», «me subieron la renta», «preferiría ser
dueño», «arrendar no es invertir, es gastar», se escuchan bastante seguido en el
ramo inmobiliario. No obstante, por más que se tengan ideas estigmatizadas como
las anteriores, la realidad es que así como existen desventajas también hay
ventajas.
Primero,
es importante definir los planes a futuro y el proyecto de vida que se tiene para
ese momento. Aventurarse a adquirir una casa con algún crédito el cual tardará
por lo menos 20 años en ser cubierto, puede ser un factor de peso para
decidirse por rentar una vivienda en lugar de comprarla. Si piensas vivir solo
o salir del país de forma constante, el alquiler de un espacio con las
necesidades básicas puede ser más que suficiente.
Además,
es importante destacar que cuando compras una casa debes darle un mantenimiento
general y realizar una renovación de la misma cada cierto tiempo, reparar
desperfectos o arreglar imprevistos. En cambio, en muchas ocasiones, con una vivienda
en renta no pasa esto, pues las reparaciones no corren por tu cuenta. Recuerda
que siempre es importante informarse sobre los derechos que tienes como
arrendatario.
Otra
ventaja son las oportunidades laborales y financieras que pudieran existir. Es
decir, como no estás atado financieramente a un lugar específico por medio de
tu vivienda, no dejas escapar ofertas y posibilidades de mejora profesional que
impliquen algún tipo de traslado. Si llega una propuesta para trabajar en el
extranjero, por ejemplo, el hecho de rentar no será un problema para tomar una
decisión, al igual que si se te presenta una oferta laboral en el extremo
opuesto de la ciudad, ya que podrás cambiar de vivienda y volver a estar cerca
del trabajo para no perder tiempo ni dinero en desplazamientos.
De
igual forma, en caso de tener cualquier problema financiero es muy fácil
reducir tus gastos cuando eres inquilino. Bastará renegociar la renta con el
casero o simplemente mudarte a otro piso con un alquiler más bajo. Lo mismo se
puede aplicar si simplemente quieres disminuir tus egresos en vivienda y
ahorrar más.
Una
de las principales ventajas es que pagar la renta es un gasto fijo pero personalizable,
algo que no ocurre con una hipoteca o un crédito bancario, pues conseguir
rebajar el precio de tu hipoteca puede ser una empresa titánica y además casi
siempre acabarás costeando más intereses a largo plazo.
Costear
alquiler no es malo, pero es importante que definas bien tus necesidades, otro
gran beneficio es el de vivir donde quieres y la flexibilidad de rentar te lo
permitirá al corroborar cómo es un vecindario antes de tomar la decisión de
elegir ese lugar. Puedes probar si una zona te gusta un tiempo o si tienes
servicios importantes como bancos, plazas comerciales o tiendas departamentales,
y si no llegara a ser el caso, simplemente mudarte.



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