La
industria inmobiliaria camina a pasos agigantados y el compromiso de las
empresas que se dedican a este negocio debe prevalecer siempre con sus
clientes. Una organización responsable debe entender que en la mente de quienes
adquieren un patrimonio existen miles de dudas y, por ello, es importante
sugerirles los beneficios que representa, por ejemplo, adquirir un seguro para
el hogar.
En
el mercado mexicano existen cientos de opciones y decenas de organizaciones responsables
que ofrecen estos servicios, por lo que es importante tener la seguridad de que
nos encontramos en manos de profesionales cualificados, quienes velarán en todo
momento por nuestros intereses y nos indemnizarán económicamente ante cualquier
posible accidente que pueda deteriorar algunos de los muchos bienes que
conforman nuestro hogar.
Sin
embargo, a pesar de la variedad de opciones en el mercado, de acuerdo con la
Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios
Financieros (CONDUSEF), este tipo de protección no representa un alto impacto
en la industria inmobiliaria en México, ni mucho menos en sus consumidores,
luego de que en 2015 la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS)
reportara que sólo el 4.5% de las viviendas en nuestro país cuenta con un
seguro que no está vinculado a un crédito hipotecario.
Teniendo
en cuenta estos datos, es entonces cuando se deben sopesar las distintas
variantes que existen al adquirir un seguro de esta categoría, y con dicha
certeza tomar la decisión más acertada al momento de contratar este servicio.
Es
importante comparar las distintas ofertas, pues las aseguradoras en México
ofrecen distintas coberturas que abarcan desde la estructura de la casa hasta
los objetos que se encuentra dentro de ella, valorando los distintos tipos de
siniestros que pueden ocurrir tales como un incendio, un robo, que caiga un
rayo y descomponga todo tu equipo electrónico así como la instalación eléctrica,
que se rompan los cristales de las ventanas ―este imprevisto suele venir en la
cobertura básica― y hasta contra un terremoto, erupción volcánica o un fenómeno
meteorológico. Incluso hay seguros que ofrecen coberturas adicionales que te
permitirán proteger los artículos que lleves durante tus vacaciones y salgan de
tu hogar.
Ya
sea por desconocimiento, por pensar que «eso no me va a pasar a mí» o porque
prefieres asegurar tu auto, probablemente no cuentas con esta póliza. Y es que
asegurar el automóvil es mucho más común y la CONDUSEF sostiene al respecto
que: «El seguro para casa cuesta tanto como el de un automóvil, pero el
patrimonio familiar es infinitamente más importante». Y es que mientras tu auto es un gasto ―no lo veas como una inversión, pues no
genera rendimientos ya que muy por el contrario, sólo se deprecia apenas sale
de la agencia― tu propiedad sí puede generar plusvalía y, lo sepas o no, te representa
un patrimonio a largo plazo.
Entre
la variedad de ofertas comerciales que hay en el mercado, existen páginas en
internet que pueden ayudarte a comparar la mejor opción para ti y es importante
señalar que si eres propietario y habitante de la casa, deberías tener una
póliza que cubra tanto el edificio como los objetos del mismo. En cambio, si
subarrendas un inmueble tuyo, es recomendable que sólo asegures el edificio y
que a quienes sean tus inquilinos les exijas un seguro que cubra sus pertenencias,
pero piensa que también debes adquirir una cobertura de responsabilidad civil:
daños a terceros.
Recuerda
que todas estas opciones son buenas si deseas proteger tu patrimonio y el de tu
familia, toma tu tiempo para elegir la opción más viable de acuerdo a tus
necesidades y no olvides leer bien las distintas cláusulas antes de tomar una
decisión ―siempre es importante detenerse en las «letras pequeñas»―, ya que después
de todo, nadie está exento de algún imprevisto en cualquier momento.



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