Una de las áreas
con mayor demanda energética dentro del hogar, se halla instalada en la cocina;
que a su vez es el lugar de mayor placer y deleite al gusto. Sobre todo si
somos amantes del buen plato, es común que al elaborar suculentos postres,
platillos y entremeses, la gente de servicio o hasta nosotros mismos, no seamos
conscientes de la cantidad de energía que consumimos a la hora de trabajar
dentro de ese laboratorio gourmet.
En promedio se
tiene calculado que un hogar medio consume cerca de 4.000 kilovatios-hora (kWh)
al año. El solo hecho de tener en funcionamiento al frigorífico es suficiente
para darnos cuenta que es uno de los aparatos que más energía absorbe, sumado a
elementos menores como el horno de microondas, el lavavajillas, la licuadora,
entre otros utensilios, van sumando al final un gran resultado que deriva en un
gasto energético tremendo.
Es así que te
recomendamos primeramente desconectar todos tus aparatos eléctricos, cuando éstos no estén en uso, y como somos conscientes de que el
único sobreviviente que debe mantenerse enchufado es el refri, te recomendamos
sustituirlo por otro de empleo más amigable con el ambiente. Al final, tú verás
los resultados en tu bolsillo a la vez que aportas un enorme beneficio al medio
ambiente.
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