Alguna vez tuve una alarma en casa. La puse porque en la colonia donde
vivía robaban inmuebles. Nunca había tenido la necesidad de instalar algo así,
cuando vi los precios me di cuenta que no eran tan baratas como creía.
Sí ya se, iluso de mí. Pero en fin, ya entrado en gastos compré una que al
activarse hacía una llamada vía celular a la central, esto por si los amantes
de lo ajeno cortaban la línea telefónica. Una vez que fue instalada y se me
enseñó cómo usarla, entró en mí una tranquilidad profunda.
Pero esa tranquilidad se veía interrumpida cada vez que se accionaba sin
motivo aparente. La revisaron una y otra vez y estaba perfecta; de hecho nunca
supe por que se accionaban los sensores de movimiento. Y aunque sólo sucedió 3
veces, fue suficiente para entrar en un estado de estrés que nunca había
tenido. Pero eso sí, por lo menos sabía que funcionaba muy bien, pues me
llamaban de la central cuando eso ocurría.
Yo sí les sugiero tener una alarma en casa o negocio por dos razones. La
primera es que los ladrones la piensan dos veces antes de meterse a una casa
con alarma. Prefieren las casas en donde no hay. Y para que sepan que hay
alarma, se acostumbra poner avisos “intimidatorios” que dicen que esa casa está
protegida.
Y la segunda razón es que de esa manera estarás tranquilo, créeme que lo
estarás, aunque se active de repente; las alarmas modernas te permiten
monitorear desde tu celular lo que sucede cuando tú no estás.
Así que analiza bien todos los pros y contras y decide; nunca está de más
tener una protección adicional.


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