Llevo muchos años rodeado de escuelas, al frente del fraccionamiento y a
los lados tengo escuelas. Eso tiene una ventaja cuando tienes hijos, pero una
desventaja cuando no, bueno, según el caso. Hoy te platicaré algunos motivos
por la cuáles nunca más viviría cerca de una.
Cada hora u hora y media suena una chicharra, porque son tantos los grupos,
que se organizan con recesos distintos a lo largo del día. He intentado hacerme
amigo de ella, pero por más que lo intento, no puedo.
Y como hacerlo si desde las 6:40 am empieza a sonar y no se ustedes, pero
yo a esa hora sigo dormido, o bueno intento dormir más después de escuchar ese
sonido.
Pero no todo es la chicharra, eso es lo de menos; el punto más conflictivo
es el tránsito. Filas de coches por todos lados a las horas de entrada y
salida. Pero en esta última, los estudiantes salen a distintas horas pues es
más ordenado. Eso hace que durante una hora, el flujo de autos sea severo, pues
son escuelas grandes.
Finalmente el tema de los gritos es complicado también, pues decenas de
niños juegan y gritan. Y no quiero parecer amargado pero cuando por más de 10
años escuchas a niños gritar muchas veces al día, tu tolerancia se reduce drásticamente.
Con todo esto sólo quiero decirte que si en algún momento de tu vida estás
por comprar o rentar una propiedad cerca de una escuela, piénsalo bien, pues
generalmente cuando se muestra la casa o departamento es en fines de semana,
donde estos problemas desaparecen como por arte de magia.



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