Wednesday, 10 May 2017

Focos de luz cálida vs focos de luz fría

Yo soy de esas personas que históricamente ha preferido la luz cálida en lugares de trabajo y en casa. Y es que desde que se implementó la norma sobre el uso de focos ahorradores, la gente comenzó a tener luz fría en sus espacios. Primero hay que partir sobre el concepto de luz fría y cálida.

La luz fría tiene rangos de color azul, ilumina de una manera más fuerte los espacios y tiene aplicaciones específicas, como resaltar los contrastes, así como generar una mayor concentración.


La luz cálida, con sus tonos amarillos, crea atmósferas acogedoras, íntimas y relajantes y por lo mismo es la mejor opción para los dormitorios, salas y bares; también ayuda a resaltar detalles arquitectónicos, de diseño o decorativos. Y aunque ninguna es mejor que la otra, yo no puedo concebir una casa con luz fría. ¿Por qué? Pues porque la casa debe ser un lugar acogedor y amigable.

Cuando he visitado casas cuya iluminación se da con luz fría, no puedo pensar más que en hospitales u oficinas de gobierno, pues son en ellas donde se usa siempre. Como bien dice el dicho, cada quien a lo suyo, y en el tema de la iluminación existen, aparte de las necesidades, los gustos, así que más allá de la funcionalidad, habrá personas que sean atraídas por los rangos azules y muchas otras hacia los rangos amarillo de la luz cálida. ¿Y tú por cuál te inclinas?

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